Tuvo que dejar su país y buscar prosperidad en Francia. A sus hijos les educó y les enseñó a amar el deporte

Smail decidió que no podía seguir viviendo así, que tenía que buscar otro futuro en otro país. Era pastor y vivía tranquilo, pero la guerra había llegado a su país natal.

Dormía y comía en el suelo, en esterillas, con muchos más en una habitación estrecha. Sin mesa y sin camas.  Él, además de pastor, era también el peluquero de la familia, le cortaba el pelo a su padre.

Smail sabía hablar francés así que decidió que su destino sería París, la ciudad de la luz que veía en mil postales. Vivir allí era un sueño también en aquel año, 1954.

El París de las postales y de las películas quedaba lejos del norte de la ciudad. La barriada en la que Smail tuvo que trabajar era una de las más duras de la ciudad.  Desde allí, desde Sant Dení, trabajando como albañil la Torre Eiffel no se veía.

Este espacio se ha emitido antes de su publicación como podcast en el programa "A Diario" de Radio MARCA.