Los padres tienen que ver mucho con el deporte, sobre todo con cómo vivimos el deporte

La historia de hoy no va de deporte.  La historia de hoy va de padres. Aunque siempre tuvieron que ver con el deporte. Los padres son responsables en muchas ocasiones de las aficiones deportivas de los hijos.  De que seamos de un equipo o de que lo odiemos, por eso de la rebeldía.

Responsables también de que nos guste el fútbol, o el baloncesto, o las carreras de motos o de coches. Responsables de llevarnos de la mano al estadio, a ver nuestro primer partido.

Responsables a la hora de enseñarnos las reglas de un deporte, el fuera de juego, el penalti, los tiros libres, los dos minutos…

Y de mostrarnos a los mejores: hijo, nadie como don Alfredo, nadie como Jordan, nadie como Ayrton...

Y de todas esas cosas, no nos acordamos, porque ocurrieron cuando éramos chiquitos, demasiado pequeños.

Y luego nos toca hacer lo mismo con nuestros peques, sabiendo que nunca se acordaran de ese momento en el que en sus ojos vimos la chispa del deporte.

A mí se me da mal hablar de padres y de hijos, por falta de experiencia en lo de ser padre.  Pero para eso acudo al comodín de la llamada, llamada de larga distancia, al otro lado del charco, hasta Argentina, donde vive mi amigo Hernán Casciari.

El cuento de Hernán Casciari se llama "No me importa el fútbol".  El audio pertenece al cierre del noticiero de medianoche de la cadena argentina Telefé. Y lo puedes ver aquí.

Puedes descubrir más cuentos del universo Casciari en su canal de YouTube, en su web y siempre en su revista ORSAI. Disfrútalo.

Este espacio se ha emitido antes de su publicación como podcast en el programa "A Diario" de Radio MARCA.