Fue un 15 de mayo, un día de San Isidro, en el que Zinedine Zidane marcó un gol que siempre será recordado.

El Real Madrid se clasificó para la final después de haber ganado la del año 2000, todavía sin galácticos, y con Lorenzo Sanz como presidente.

Después iban a llegar unas cuantas más, pero aunque hubiera algún aficionado en que lo supiera aquella noche en Glasgow daba igual.  Todas las finales se celebran como si fuera la última de la historia. El último partido de nuestras vidas. Aunque después todo vuelva a empezar.  Y cada año que pasa, el valor de un trofeo sea menor en comparación con todos los que se van disputando.

Da igual.  En ese momento solo existe esa copa.  Y en ese momento el Madrid contaba ya con dos galácticos.  Figo llegó en el verano de 2000 y Zidane en el de 2001.

Este espacio se ha emitido antes de su publicación como podcast en el programa "A Diario" de Radio MARCA.