Con Marta G. Navarro en el papel de Malinalli

Con el paso de las páginas de una novela retrocede también el tiempo hasta llegar a la ciudad de México, en 1529. No es el último día en la vida de nuestra protagonista, porque la Historia ha traspapelado las crónicas de su muerte. Pero sí es el tiempo, y el lugar, en el que se desdibuja su rastro, en el que vuelve a la vida discreta de quien nació para ser hija de la tierra campesina y se convirtió sin embargo en la primera madre de la sangre mestiza.