Cuando decidimos invitar al programa a Pablo García Casado, teníamos dos opciones: hablar de poesía o de defensas pesados, de los que se pegan como una lapa. Evidentemente, nos decantamos por la segunda.
Cuando decidimos invitar al programa a Pablo García Casado, teníamos dos opciones: hablar de poesía o de defensas pesados, de los que se pegan como una lapa. Evidentemente, nos decantamos por la segunda.