El genio de Rembrandt iluminó el Siglo de Oro neerlandés con retratos y escenas cargadas de dramatismo y luz. Sin embargo, su pasión por el lujo, las colecciones exóticas y la compra compulsiva de arte lo llevó a gastar más de lo que ingresaba. A pesar del éxito de obras como La ronda de noche, las deudas se acumularon hasta declararse en quiebra en 1656. Su casa y sus bienes fueron subastados, sellando un destino marcado por talento y exceso.
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Publicado: 24 abril 2026