Pero lo que no sabíamos, lo que ha roto por completo los esquemas de los astrofísicos, es que el agua también puede existir en los lugares más extremos, lugares en los que no debería ser posible que sobreviviera ni una fracción de segundo: las regiones próximas a los agujeros negros supermasivos que hay en la mayoría de los centros galácticos. Por ejemplo, en el nuestro.
Un equipo internacional de astrónomos, de hecho, acaba de publicar en Astronomy and Astrophysics algo que lo cambia todo. Utilizando la asombrosa agudeza visual en el infrarrojo del Telescopio Espacial James Webb (concretamente su instrumento MIRI), los investigadores han estado escudriñando la zona más interna de nuestra galaxia. Y allí, a apenas 0,55 años luz de las fauces mismas de negro Sagitario A*, han descubierto que una estrella moribunda está escupiendo moléculas de agua y polvo estelar intacto... y que este material, contra todo pronóstico, logra sobrevivir.
Publicado: 27 octubre 2026