Hay mucha violencia en el Universo. Y la colisión de dos estrellas de neutrones es, que sepamos, uno de los fenómenos más violentos. Tanto, que consigue sacudir el mismísimo tejido espaciotemporal como si fuera la piel de un tambor, generando ondas, ondas gravitacionales, que recientemente han empezado a ser detectadas por nuestros científicos. Pero hay mucho más. Durante la colisión, en efecto, se crean un gran número de elementos pesados, esos que no pueden nacer directamente en el horno de las estrellas. Y ahora, Szabolcs Marka, de la Universidad de Columbia, e Imre Bartos, de la Universidad de Florida, han conseguido localizar los restos de la violentísima colisión, hace 4.600 millones de años, de dos estrellas de neutrones en las proximidades del Sistema Solar.