Siempre habíamos pensado que cuando una galaxia moría de forma prematura en el universo temprano, era debido a un evento cataclísmico: una colisión brutal con otra galaxia o una explosión masiva de energía de un agujero negro que barría todo el gas disponible de un plumazo. Pero nunca habíamos imaginado que una galaxia pudiera morir como lo ha hecho GS-10578, apodada cariñosamente como "la galaxia de Pablo", en honor del astrónomo español Pablo G. Pérez-González.
El telescopio James Webb detectó vientos masivos de gas neutro saliendo del centro de la galaxia a una velocidad de 400 kilómetros por segundo. Es decir, lo suficientemente rápido como para escapar de la atracción gravitatoria de la galaxia. Según los cálculos, Pablo pierde cada año unas 60 masas solares de gas. Se podría decir que su propio agujero negro la ha estrangulado, impidiéndole que respire o que se alimente. Es lo que los autores del estudio llaman "flujo neto cero": lo que sale es igual o mayor a lo que intenta entrar.
Publicado: 27 enero 2026