En Noviembre de 2020, en el Pacífico Norte, frente a la costa de Ucluelet, en la Columbia Británica, Canadá. Una boya, propiedad de MarineLabs, que flotaba tranquilamente, de repente fue impulsada hacia el cielo por una masa de agua brutal. La boya registró una ola de 17,6 metros de altura.
En oceanografía, para que una ola se considere 'vagabunda' o 'solitaria', tiene que ser, como mínimo, el doble de alta que las olas que la rodean. En el fenómeno de Canadá, se dio una anomalía estadística absoluta. Las olas circundantes medían unos 6 metros, y la ola de Ucluelet medía casi 18. Fue tres veces más alta que sus vecinas. Por eso, proporcionalmente, es la ola más extrema jamás medida por una máquina. Los expertos calculan que un evento así, con esa diferencia de tamaño tan brutal respecto al entorno, solo debería ocurrir una vez cada 1.300 años.
Publicado: 3 febrero 2026