Los antiguos griegos ya tenían la hipótesis de que, al menos otras especies, producían alguna misteriosa secreción que inducía otros miembros a modificar su comportamiento. El propio Charles Darwin propuso que algunas señales químicas tenían mucho que ver en el proceso de selección sexual. No fue hasta 1959 cuando se logró aislar y analizar un compuesto liberado por mariposas para atraer a los machos. En este programa queremos indagar con la ayuda de Fernando Pinacho (Doctor en Química Orgánica y miembro del Instituto de Universitario de Bio-Orgánica de la Universidad de la Laguna, en Tenerife) qué se conoce hoy de este sistema de comunicación a distancia, qué especies las utilizan, nos preguntaremos por su efecto en humanos, cómo se generan y se detectan, qué utilidades biológicas se conocen hasta ahora para luego pasar a una de sus grandes aplicaciones tecnológicas: el control de plagas en la agricultura.

 

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