Durante su viaje alrededor de la Luna, la tripulación de la Artemis II ha estado utilizando cámaras digitales de altísima resolución, equipadas con sensores CMOS ultraprecisos, para fotografiar la superficie lunar como nunca antes la habíamos visto. Han capturado la impresionante Cuenca Oriental, un cráter de impacto colosal de casi mil kilómetros de diámetro, y han fotografiado el lado oculto de nuestro satélite con un nivel de detalle que corta la respiración. Estas imágenes de alta resolución van a servir para localizar las regiones más privilegiadas de la Luna. Regiones donde podremos establecer nuestras futuras bases y acceder a esas reservas de agua y de Helio-3 de las que tanto se habla.
Y aunque China nos lleve la delantera, sabemos, por observaciones de misiones como la Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, que el agua existe allí en forma de hielo. Pero su origen y su distribución han sido un auténtico misterio que ha desconcertado a los científicos durante décadas. No obstante, un nuevo estudio internacional publicado en Nature Astronomy ha revelado que el agua se acumuló lentamente, gota a gota, a lo largo de un período asombroso de unos 3.000 a 3.500 millones de años en cráteres muy profundos de los polos lunares llamados “trampas de frío”.
Publicado: 21 abril 2026