Esta semana incluye crónicas de Marcos López, Zambayonny, Luz Vítolo, Daniela Pasik y Willy van Broock.

Hola, acá Hernán en el último jueves de enero. No voy a esquivar el bulto y diré que la semana pasada hubo ausencia de Orsai digital, porque me fui de vacaciones a un sitio con poca cobertura. En compensación, les dejé por mail a todos los lectores unos descuentos enormes en teatro, libros y revistas. Si no recibieron el mail, pueden ver el enlace en revistaorsai.com. Dicho esto, vamos al resumen de esta semana.

Empezamos con un contenido magistral de alguien que no se hizo célebre por escribir. Estamos acostumbrados a darnos el lujo de contar con el tremendo fotógrafo Marcos López en la edición en papel de esta revista. Pero claro: siempre detrás de un lente. Lo que le proponemos hoy a los lectores es leer (o escuchar) al Marcos López narrador, y es casi tan surrealista como sus imágenes. La crónica se llama El fotógrafo Marcos López puso en Google «Alquiler, Casa, Costa Atlántica» y después pasaron cosas. Está escrita a mano, en medio de unas vacaciones, y les prometo que le vamos a pedir más.

Seguimos con actualidad en verso de la manos de nuestro cantautor favorito, el incombustible Zambayonny. Nuestro amigo tiene el superpoder de rimar acontecimientos que se refieren —en simultáneo— al cine, la música, el verano, los incendios, el fútbol y la política. Y como si eso fuera poco lo hace,  cada quince días, en un formato exclusivo para nuestra versión digital. Esta se llama Cementerio de animales y hasta se podría escuchar con el «Vuela, vuela» de Magneto de fondo.

Nuestra asidua cronista Luz Vítolo empezó el año con cautela, sin poder moverse y encerrada en su casa. Para peor, la chica le da una importancia desmedida a los astros (lo de «desmedida» corre por mi cuenta). Ahora, las primeras brisas de libertad llegan en medio de un festival japonés en La Plata y en su crónica, que se llama Los astros del Bon Odori, nos lo cuenta con una luna enorme y anaranjada que se asoma en su cielo astral.

Atención a esta crónica de Daniela Pasik que empieza con un techo que se cae, un desayuno que queda por la mitad y un correo electrónico de un viejo amante que llega con una pregunta: «Estás hablando de mí, ¿cierto?». La autora, nos confiesa, tuvo un pasado de escritura sexual bajo un seudónimo. Pero nada desaparece en internet y algo de todo aquello acaba de salir a flote. El girasol sexual es el nombre de esta crónica… ¡inquietante!

Y cerramos con una joyita. Ojalá se acuerden de un cuento que publicamos hace dos o tres meses, en donde el Caripi, un personaje tucumano, se suicida tirándose al tren por el amor no correspondido de una porteña. ¡Ah, qué cuento hermoso! En esta segunda parte su autor, Willy van Broock, nos relata cómo harán Fabián y Adolfo (los amigos del Caripi) para cumplir con la última voluntad del muerto. El relato se llama Se ‘tamo muriendo, cajeta y, de nuevo, está escrito y leído en idioma ancestral que se llama ‘tucumano’. No se lo pierdan.

Amigos, sean muy bienvenidos a Orsai, el único medio de comunicación semanal que, si se atrasa, compensa a sus lectores con fabulosos descuentos.

También puedes leer la Revista Orsai Digital.