Las aparadoras de Elda Petrer, un colectivo muy castigado por la economía sumergida, han trabajado sin descanso para coser mascarillas y batas durante esta crisis

Mayte Rodríguez tiene 52 años, 38 de ellos trabajando sin parar. Empezó cuando terminó el colegio. Mayte es aparadora, se dedica a coser zapatos, y de esos 38 años de labor solo tiene cotizados 12.

Es la presidenta de la asociación de aparadoras de Elda-Petrer, tiene planeado formar una cooperativa y seguir luchando por los derechos de una profesión que siempre ha estado castigada por la economía sumergida y la falta de derechos laborales.

Y, ahora, con las consecuencias económicas que tendrá la crisis del Covid 19 y los zapatos que no se venden, el panorama es aún más negro de lo que era antes.

¿Momento de hundirse? No para estas mujeres.

Justo en los días del estado de alarma, las aparadoras se organizaron para coser mascarillas y batas que llegaron a todos los lugares cuando más falta hacían. Tenían las máquinas en casa, contaron con la colaboración de otros profesionales que cortaban las piezas y las distribuían, y exportaron su idea a más lugares de España.

Este es el episodio número 15 del podcast #nosquedamos en casa, una producción del diario El Mundo. Yo soy Virginia Hernández y mi compañero Daniel Izeddin se encarga del montaje.

Un podcast del diario El Mundo sobre la crisis del coronavirus