Un fascinante estudio recién salido del horno, publicado este mismo 11 de marzo de 2026 en la prestigiosa revista de acceso abierto PLOS ONE, ha venido a darle un buen bofetón a nuestro ego antropocéntrico. La investigación, liderada por la psicóloga Ursula Hess, de la Universidad Humboldt de Berlín, demuestra de manera concluyente que los humanos percibimos las expresiones emocionales de otros primates y las imitamos espontáneamente. La piedra angular es lo que los neurocientíficos y psicólogos llaman "mimetismo emocional". Es un reflejo neurológico automático que tarda apenas fracciones de segundo en producirse, y es el ladrillo fundamental sobre el que se construye la empatía humana. Es lo que nos permite conectar, crear lazos sociales y literalmente "sentir" lo que el otro siente.
El equipo de Ursula Hess diseñó un experimento online en el que se les mostraron vídeos muy cortos a más de 200 voluntarios en los que aparecían diferentes monos y simios. En primer lugar, los humanos demostraron ser extraordinariamente hábiles para etiquetar las emociones de los simios. Al terminar cada vídeo, debían puntuar si el gesto era positivo o negativo y asignarle etiquetas de emociones discretas como enfado, felicidad, miedo, tristeza o asco. Pero la bomba vino de los datos que recogieron las cámaras. Los humanos imitaron las expresiones de los simios de manera espontánea. Nuestras caras, literalmente, estaban entrando en resonancia con las emociones de seres de otra especie.
Publicado: 24 marzo 2026