Microbioma, ultraprocesados y ritmos circadianos: lo que deberías saber

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El microbioma intestinal es todo el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro tracto gastrointestinal. No solo son bacterias, sino que hay muchos otros más.

El microbioma no solo se ve afectado por la alimentación, sino también por diversos factores ambientales, como los ritmos circadianos.

Como siempre, os dejo algunos enlaces de interés:

Microbioma, mucho más que bacterias: https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20210528/ocurre-intestinos-tomas-comida-ultraprocesada-dia/564443972_0.html

Alimentos que dañan el microbioma: https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20210911/alimentos-danando-microbiota-sin-des-cuenta/610940154_0.html

Ritmos circadianos y microbioma: https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20221226/insomnio-sobrepeso-danos-provocan-malos-horarios-intestinal/728177345_0.html

Algunos consejos para recuperar el microbioma: https://www.elespanol.com/ciencia/nutricion/20210110/trucos-proteger-microbiota-bacterias-amigas-estomago/549695635_0.html

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Transcripción


Y bienvenidos un día más a la consulta del doctor Méndez. Yo soy Roberto Méndez, médico de familia, y especialista en nutrición clínica y deportiva, y en ciencias del deporte. Como ya sabéis, aquí hablamos de nutrición, de medicina, de deporte o de una mezcla de tantas. Hoy, en especial, hablaremos de una mezcla de de nutrición y medicina. De hecho, el tema que trataremos hoy, el microbioma o microbiota intestinal, está más afectado, es afecta más a la salud, perdón, de lo que creemos, aunque la nutrición tiene muchísima relación con el mismo.

Hemos hablado en otras ocasiones del microbioma, no de manera específica, sí que hemos hablado de prebióticos, probióticos, simbióticos, y como todo esto tiene efectos evidentes en el microbioma, los prebióticos, recordemos, serían como el alimento, entre comillas, del microbioma, los probióticos se llaman arterias vivas que también pueden beneficiar al microbioma al aumentar su diversidad y, por tanto, mejora la salud, y los simbióticos, y a la vez cae tantas, porque hay alimentos que son simbióticos, contienen prebióticos y probióticos. También hemos hablado de ultraprocesados en otras ocasiones de forma específica y pinceladas en otros episodios, y de ritmos circadianos de forma específica en un capítulo del podcast. Hoy lo que haremos será aún a las tres cosas, microbioma, ultraprocesados y ritmos circadianos. En este caso, cómo la alimentación y, concretamente, los ultraprocesados afectan al microbioma y cómo los ritmos circadianos también afectan al microbioma. Al final, todo nos afecta.

Hay muchos factores que benefician o perjudican nuestra salud, pero lo que estamos viendo en los últimos años, sobre todo, es que el microbioma o microbiota intestinal tiene muchísimo más que decir de lo que creíamos hasta el momento actual. Entonces, por un lado, empezaremos por explicar un poco lo que es el microbioma y cómo es mucho más que bacterias. Ya os he dado una pincelada, el microbioma intestinal son bacterias beneficiosas para la salud que, en este caso, viven en simbiosis con nuestro organismo. Habitan en el colon o intestino grueso, y si llegan a otras zonas del organismo, como por ejemplo el intestino delgado, pueden provocar problemas. De hecho, ya hablamos de esto en un capítulo con Raquel Casares, nutricionista, donde comentamos el caso del SIBO, que a grosso modo, esto es mucho más complejo, pero a grosso modo, lo que pasa es que las bacterias que deberían estar en el intestino grueso intestino delgado.

Entonces, empezamos a tener síntomas como hinchazón abdominal, gases y demás. Como digo, esto es un tema mucho más complejo, os recomiendo escuchar ese episodio porque fue bastante largo, porque hay mucho que contar, pero esto sería un poco a grosso modo. Entonces, como digo, sí que es verdad que un ambos drenaje de los microorganismos que forman el microbioma son bacterias, pero realmente hay más. En nuestro tracto gastrointestinal habitan múltiples microorganismos, virus, protistas, arqueas, hongos, que viven en sinergia con el organismo humano, no todos son perjudiciales, ¿vale? Tendemos a pensar que los los parásitos, virus, demás, los hongos también, serían patológicos siempre y realmente no lo son.

De hecho, la típica bacteria superconocida, la E coli, se suele ver mucho en infecciones del tracto urinario o del, incluso afectando al tracto gastrointestinal, y hay subespecies de coli que realmente viven en simbiosis con nuestro organismo. Otra cosa es que pasen a un sitio donde no deberían estar, que es lo que pasa, por ejemplo, con el tema del SIBO. Entonces, os quería comentar un estudio que se publicó hace hace poquito, bueno, hace poquito, no este año, hace unos años, en Communications Biology, a cargo de los investigadores de la Universidad de Alabama en Birchigan, y sugería que los hongos intestinales tendrían un papel importante en el microbioma, y que realmente tendemos a obviarlos o a no pensar en su existencia. Como digo, hasta el ochenta, ochenta y cinco por ciento del microbioma intestinal se compone de bacterias, pero hay un cierto porcentaje que también son hongos. De esto, de hecho, en este caso, los investigadores analizaron el papel de los hongos como mohos y levaduras dentro del microbioma intestinal, en este caso, en ratones, pero en el ser humano se sabe que también existen.

Pudieron comprobar que el microbioma se habían formado en base al ambiente y la dieta, o sea, las dos cosas tienen algo que ver. Por eso hablaremos de el tema de los ritmos circadianos más adelante, y que todos esos microorganismos colaborarían en las respuestas metabólicas, tanto bacterias como hongos. Esto es un paso importante porque, normalmente, solo se tienen en cuenta las bacterias, de hecho, todos los estudios, menos este y alguno más, se centran en investigar las bacterias porque son la mayoría, pero hay muchos otros también alteran los resultados de cualquier estudio que se lleve a cabo en en el tema del del microbioma o concretamente de intestino grueso. Durante el estudio, los investigadores lo que hicieron fue observar cómo los hongos en la parte de intestino delgado denominada yeyuno actuaban o tenían algún papel en la salud, tanto intestinal como la salud general, y la localización donde se sabe que hay más diversidad de hongos. Además, se sometió, en este caso a los ratones, a un ensayo con una dieta procesada imitando la típica dieta occidental humana rica en en carbohidratos procesados.

Según los hallazgos, los ratones que consumieron la dieta procesada también eran los que poseían mayores diferencias en las comunidades de hongos a nivel intestinal, en comparación a ahorratorios alimentados con una dieta estándar. Estas diferencias también provocaron cambios a nivel metabólico, que esto es lo importante. Mayor deposición de grasa en el hígado, adaptaciones metabólicas en otros tejidos y alteraciones en los marcadores metabólicos. Concretamente, los hongos los hongos de los géneros thermomices y y saramomices fueron los que más se relacionan con alteraciones metabólicas y aumentos de peso en ratones. Hay una un hongo muy conocido, una levadura, en este caso, que es la Sacanomises Cdvisae, espero haberla haberlo pronunciado bien, que es justamente la que nos ayuda a acercar, así que seguramente muchos de vosotros la conoceréis ya de antes de de este podcast.

Como digo, la la dieta se sabe que altera mucho el microbioma, de hecho, como anécdota dentro del estudio, los investigadores solicitaron grupos de ratones genéticamente idénticos de cuatro proveedores de animales diferentes. Se sabe que las comunidades de bacterias intestinales varían según el proveedor, en este caso ya sabéis que hay industria que se dedica, pues, a crear ratones para hacer estudios en concreto. Y en el caso de los hongos no hubo excepciones. La variabilidad de comunidades de hongos entre ratones de un proveedor y otro era muchísimo más, o sea, la diversidad era inmensa. Había un grupo de ratones con hasta cinco géneros de hongos únicos, mientras que los otros tenían dos, tres y o un único género de hongos.

Además, las comunidades de actividades habituales también eran muy diferentes, a pesar de que genéticamente los ratones eran idénticos. Esto llama mucho la atención, así que imaginad en el género humano cómo debe ser eso. Posteriormente, sabiendo esto, los investigadores fueron midiendo cómo variaban las comunidades de bacterias y hongos con el paso del tiempo y la dieta, y se centrará en una cuestión, ¿los hongos detectados en el intestino provienen de la dieta o se encontraban siempre ahí y simplemente han aumentado su cantidad al replicarse a base de la dieta? Bueno, pues, analizábamos los gránulos de comida que se les daban y se veía que tenían ya algunos hongos y el contenido intestinal de los ratones previamente a iniciar la dieta procesada y estándar. Según sus hallazgos, los hongos intestinales serían colonizadores comensales, es decir, que cada grupo de ratones poseía una comida de hongos propia que aumentaría en cantidad según el ambiente y la dieta.

O sea, el ambiente y la dieta lo que hace es influir en cómo aumenta la cantidad de hongos, y después irían colonizando el intestino según diversos factores, pero no provendrían de la dieta como tal. O sea, los hongos ya estaban ahí y la dieta y el ambiente lo que hace es modificar la cantidad de unos o de otros. Esto sería, bueno, este sería uno de los mismos trabajos que podría sentar la base de futuros modelos de investigación sobre el microbiota intestinal, porque aparte de bacterias, hay mucho más. Entonces, ahí ya vamos viendo que los ultraprocesados tienen algo que ver, porque la dieta ultraprocesada que se dio a los ratones también afectaba mucho a su diversidad, no solo en bacterias, sino como podemos ver en hongos en particular. Pero, como digo, la gran parte del microbioma son bacterias, de hecho, el el ochenta y cinco por ciento, bueno, estoy diciendo todo el rato ochenta ochenta y cinco, pero estudios dicen que el ochenta y cinco por ciento de las bacterias serían bifidobacterias y lactobaciros.

Entonces, sería sobre todo bacterias, pero hay más. Además, estas bacterias se sabe que también colaboran en la barrera del sistema inmune. De hecho, el intestino se considera como, se suele decir esto de que es un segundo cerebro, porque también afecta a su uso cerebral, pero también sería un segundo sistema inmune, porque realmente el intestino nos protege o al revés, nos llega a perjudicar si este se ve perjudicado a través del sistema inmune. Entonces, algunos alimentos sabemos que alteran todo esto, provocando alteraciones en la flora intestinal como la famosa disbiosis, que al final la disbiosis lo que acaba convirtiéndose es en un SIBO. De hecho, el como anécdota, el diagnóstico de SIBO ahora mismo en el CIE diez, que es el sistema que utilizamos nosotros en consulta para poner los diagnósticos, no existe.

Existe disbacteriosis, que tampoco disbiosis, que esto el día que lo descubrí dije, menos mal que puedo poner algo, porque si no, no puedo ponerlo como diagnóstico de de SIBO, de hecho no, no se flora intestinal, aparte de provocar molestias intestinales, obviamente, también se se han relacionado con alteraciones cutáneas en enfermedades autoinmunes, intolerancias, obviamente, obesidad, asma o alteración como el hígado graso no alcohólico, que, de hecho, ya lo hemos visto antes, en ratones ya se ha visto que alterar su microbioma y aumentar, en este caso se vio que se aumentaban ciertos hongos, aumentaba el riesgo de hígado graso, pero es que también se ve que si se alteran las bacterias, pues aumenta el riesgo, ¿vale? También hay aumento de de riesgo de diabetes tipo dos, predisposición a la ansiedad o la depresión, puesto que la flora intestinal regula la hibridación de serotonina, que es el neurotransmisor que más se relaciona con la depresión, aunque no es el único, enfermedades autoinmunes y degenerativas, como desvela este estudio que comentaremos ahora, los el desequilibrio de la flora intestinal se relacionaría con un aumento de desarrollo de placas amiloides en el cerebro, que, si no lo recordáis, son las placas relacionadas con el riesgo de enfermedad de Alzheimer.

Eso se está estudiando mucho el tema del Alzheimer, porque aparte de las placas amiloides, también está proteína Tahu, que cuando hay más depósitos de proteína Tahu, también hay riesgo de enfermedad de aceite. Entonces, es una cosa que no sabemos si es más la meloide o la tau. Hay estudios que ya están empezando a tirar por el tema de que primero seguía tau y luego la meloide, pero, como vemos, la flora intestinal también tiene algo que ver. ¿Y qué alimentos parecen alterar más esto? Pues lo vamos a ver ahora.

Los primeros, carnes rojas, se ha visto que pueden afectar a los tejidos del cuerpo e inducir a un estado inflamatorio, y también pueden influir en el pH intestinal. Esto, como digo, según el nuevo estudio que os enlazaré en las notas del programa. Los productos lácteos sí que es verdad que pueden ser beneficios para el organismo, de hecho, ya hemos visto en otros podcast que los lácteos enteros se relacionan con un menor riesgo cardiovascular y no con un aumento de riesgo. Sin embargo, su ingesta puede alterar la digestión de de una persona que sería intolerante a lactosa, y se ha visto que es en el estudio que es que hay cierta vinculación con alteraciones negativas en caso de existir una enfermedad inflamatoria previa. Sí que es verdad que hay gente que no sabe que tiene enfermedad inflamatoria, entonces cuando ha consumiendo productos lácteos, lo que pasa es que se inflama más el intestino.

Inciso, no hace falta ser intolerante a la lactosa para que la lactosa altere la flora intestinal. En este caso, lo que vemos es que si ya hay cierta inflamación, los lácteos en especial son alimentos bastante inflamatorios. De hecho, cuando tenemos pacientes que tienen algún tipo de gastroenteritis y diarrea y demás, lo primero que se aconseja temporalmente es no tomar lácteos. Yogur se podía tolerar de aquellas maneras, pero lácteos, nada de nada, leche entera, desnatada, la que sea, nada, porque la lactosa es muy irritante a nivel intestinal cuando el intestino ya está irritado. Entonces, en este caso, lo que sí que se vio es que aumentar lácteos fermentados que contengan bifidocterias y lactodacilos, es decir, probióticos, mejoraría el microbioma intestinal.

Esto, por por ejemplo, como decía con el tema del yogur, se toleraría mejor, pero con cuidado, o sea, si vemos que no toleramos, pues evidentemente en ese estado, estado, como digo, de bastante itis y diarrea y demás, pues lo mejor sería evitarlo, pero porque los lácteos son inflamatorios, no porque sean malos de por sí o porque uno tenga una una intolerancia ahí de repente, ¿vale? Luego también se ha visto que los cereales ricos en gluten, sí que es verdad que la fibra de los favorece la digestión y reduce la retención de líquidos, pero el gluten de los cereales refinados puede provocar problemas, ya que al cuerpo le le cuesta digerir esta proteína. Entonces, esto puede dar lugar a alergias e intolerancias. ¿Significa que el gluten es malo? No, esto ya hemos comentado en anteriores episodios, pero se ha visto que el gluten es una proteína proinflamatoria y que cuando ya hay cierta base inflamatoria, pues esto puede empeorar.

Además, se ha se ha relacionado el consumo del gluten con aumento de niveles de inflamación abdominal que puede provocar enfermedades autoinmunes como la enfermedad Crohn, que es un tipo de inflamación intestinal, el lupus, las artritis o la diabetes, ¿vale? Entonces, no es malo por sí, pero si tenemos cierta base de sensibilidad, sí que se relaciona con esas enfermedades. Alimentos fritos, ¿cómo no? Esto alteraría el microbioma y creo que le hace falta explicarlo, pero se ha visto que puede provocar trastornos metabólicos, sobrepeso, obesidad y diabetes tipo dos. Los alimentos retroprocesados, obviamente, muchos procesos industriales afectan la calidad nutricional de los productos y además todo el tema de que pongan aditivos, colorantes, todo esto, altera el microvía intestinal porque no es una cosa que está en los alimentos frescos, ¿vale?

Entonces, lo que se ha visto es que los alimentos ultraprocesados a medio y largo plazo hacen al organismo más vulnerable a infecciones, enfermedades metabólicas y algunos tipos de cáncer. La clave, en este caso, sería aumentar los productos orgánicos y frescos, lo típico que os digo siempre, verduras, frutas, legumbres, hortalizas, cereales integrales, frutos secos y demás. Y para terminar, otra sustancia, en este caso, más que alimento, que altera el microbioma intestinal, los edulcorantes artificiales, ¿cómo no? Que el el azúcar sabemos que es perjudicial, de hecho, se ha visto en muchos estudios, ya dedicamos un podcast al tema y también hemos dedicado más de uno a los edulcorantes. En este caso, lo que se ha visto es que alternativas, como por ejemplo el espartamo, no sería lo ideal, porque este edulcorante en especial, aunque ya se está viendo que otros también lo hacen, que y se se usan mucho en la industria alimentaria como sustituto del azúcar, pero trastoca la flora intestinal y puede favorecer la aparición de diabetes tipo dos al alterar la resistencia a la insulina.

Así que el tema este de que, no, es que como esto lleva edulcorante es bueno, cuidado, porque ya se ha visto que, de hecho, os lo he dicho siempre que hablamos de edulcorantes, que los edulcorantes alteran la flora intestinal. Y tomarlo alguna vez puntual, pues bueno, pero tomarlo de forma continuada, como lo hace mucha gente, no es lo ideal. Como ya dijimos en el artículo que os enlazané en las notas del programa, el espartamo en pequeñas dosis afecta a las interacciones metabólicas del microbioma intestinal en ratones y se ha asociado a enfermedades metabólicas y en humanos se sospecha que también es así. Otros edulcorantes, como azuclarosa, aumenta el pH fecal, dificultando la la absorción de ciertos medicamentos y reduce la diversidad de bacterias que conforman el microbioma. Entonces, como vemos, los edulcorantes no son tan inocuos como nos habían vendido hasta el momento.

Luego, por otro lado, tenemos el tema los ritmos circadianos, ¿cómo afectan los ritmos circadianos a al microbioma? Bueno, ya sabéis que los ritmo circadianos, seguían las veinticuatro veinticuatro, realmente son más de veinticuatro, veinticuatro horas y media, si no recuerdo mal, pero nosotros lo lo solemos medir como el día, ¿vale? Veinticuatro horas. Durante el día nos mandemos activos o deberíamos, y durante la noche debíamos dormir porque fisiológicamente estamos preparados para ello. Es un reloj interno que nos avisa de que toca despertarse o toca dormir.

Entonces, esto a nivel hormonal también se está se, bueno, también se se ha estudiado. Por ejemplo, por la mañana sabemos que el cortisol debe subir para que nos despertemos, y por la noche lo que aumenta la la la lo que aumenta en producción es la melatonina para que descansemos. Cuando nos cargamos los ritmos cicraianos, pues hay problemas, eso ya lo sabemos, ya lo hemos comentado en anteriores episodios qué os recomiendo repasar. Y, en este caso, lo que se ha visto es que todos los trastoques físicos, mentales o de o de conducta pueden alterar, no solo la salud, sino también el microbioma. La vida accidental nos no ayuda a que mantengamos los ritmos circadianos como deberíamos y disfrutamos de menos horas a luz natural que nos harán de pasados, ya que somos más sedentarios, hemos aumentado el número de horas frente a las pantallas y el número de horas que nos mantenemos trabajando.

A esto hay que sumar que sufrimos más stest en general, una vida social que nos decirlo de una forma relativamente clara. ¿Qué implicaciones puede tener esto? Pues este desajuste se puede relacionar con una falta o mala calidad del sueño, cambios de humor, aumento de estrés, aparte de que ya tenemos, desorientación, problemas de memoria, fatiga y ansiedad. Pero las alteraciones del ritmo circadiano no solo nos afectan a nosotros, sino también a nuestro microbioma. En el artículo que es el nazaré pone nuestras bacterias intestinales, pero como lo vamos a llamar todo el rato microbioma, para que recordéis que también hay más microorganismos que forman parte del mismo.

Es el microbioma tiene sus propios ritmos circallanos, o biorritmos sincronizados con los del organismo en general. El desarreglo de los relojes también desarregla el microbioma. Las perturbaciones están estrechamente relacionadas con cambios la digestión y el metabolismo, con lo cual, si fastidiamos el ritmo circadiano, vamos a acabar fastidiando el microbioma. Se produce un desajuste en el metabolismo de la glucosa, hay más riesgo a aumento peso, mayor presión arterial, una desregulación de las hormonas que controla el apetito, la la leptina y la grelina, de la que hemos hablado anteriormente. Hay muchas más, pero estas serían las las más conocidas del hambre y la saciedad, y que también nos lo que provocaría esta alteración es que busquemos alimentos ricos en azúcares y grasas.

Al final, lo que buscamos son ultraprocesados porque se nos ha desajustado el ritmo hormonal, porque previamente se ha desajustado el ritmo de las bacterias intestinales y los otros microorganismos que las acompañan. Esto puede provocar, además, una disminución de la sensibilidad de insulina, una menor tolerancia a la glucosa, obviamente, y una alteración del perfil de lípidos o grasas en el organismo. Todo esto, al final, microbioma intestinal. Cuando comemos, ponemos en hora los relojes de los órganos y tejidos implicados en digestión, estómago, el páncreas, el hígado intestino y el tejido adiposo. Pero si comemos tarde, ¿qué pasa?

¿Qué es lo que solemos hacer? De hecho, ya hemos comentado alguna vez que en España solemos comer muy tarde en comparación a otros países de Europa. Comer a las nueve no está alineado con los gringos circadianos, a las nueve de la noche me refiero, el tema de cenar. Lo normal que se ve en Europa es que nuestros compatriotas de la Unión Europea cenan bastante pronto en comparación, meneando y ahora es modernando, esto no es lo normal, esto es lo normal en España. Y el tema de irse a dormir a las doce de la noche o más tampoco es lo normal en el resto de países.

Entonces, ¿qué pasa en el microvía más si comemos tarde? Tomar una comida a mediodía en, o sea, tomarla a las cuatro de la tarde, en lugar del mediodía, provoca un desfase, y esto también se puede extrapolar al tema de la cena. Una interrupción del ritmo normal de la función intestinal y una alteración de la composición y funcionalidad de las bacterias intestinales, según las consecuencias de el desfase horario que solemos llevar muy a menudo. De hecho, esto lo veo todos los días, el tema de que vengan pacientes y nos digan, no es que, como muy tarde, ya, es que no deberías. Yo entiendo que el tema del trabajo, pues afecta mucho, pero lo que pasa es a largo plazo es que nos cargamos la salud y el microidioma.

El el microidioma se ve principalmente afectado por el tipo de alimentación, pero alterar los horarios, ya sea por conducta alimentaria, por ayuno o por aumento de frecuencia de comidas, también tiene impacto. Lo las bacterias intestinales presentan sus propias fluctuaciones. De hecho, la evidencia nos muestra que un ritmo que nos muestra, perdón, que las propiedades intentrinales tienen su ritmo propio e intentar y se intentan sincronizar con nosotros todo lo posible, como nosotros quiere decir su hospedador, que es el cuerpo humano. La mayor parte de de las investigaciones se han llevado a cabo en animales, pero hay estudios ya, hay alguno que otro en en en seres humanos. En Ratores, por ejemplo, se ha visto que hay beneficios cuando se hace ayuno intermitente porque hay un aumento de diversidad microbiana, microbio, microbligana, perdón.

La reducción de, hay una reducción de inflamación y la producción de compuestos beneficiosos por parte de las bacterias intestinales. Y en humanos se ha llevado se llevó a cabo un trabajo en mujeres en especial que observó que comer tarde invierte el ritmo de diversidad microbiana microbiana oral. Entonces, por esto iría al revés, ¿no? Que el tema de comer más tarde lo que altera es la diversidad del microbioma, y cada persona, pues, responde de una manera. Finalmente, el tema del microbioma y el sueño, se ha visto que el microbioma intestinal se ve afectado también a nivel, o sea, cuando hay un desfase en los horarios, hay diferencias en activación o desactivación de los genes involucrados en el metabolismo de bacteriano del microbioma intestinal, dependiendo el momento del día.

Se trata de una reacción bidireccional. El metabolismo de las bacterias intestinales también es capaz de modular el ritmo circadiano. Pues esto pasa porque mediante la producción de metabolitos a partidos alimentos que ingerimos o respondiendo al desfase horario con cambios en abundancia de grupos de bacterias. Así, el microbioma es responsable de la producción de algunos compuestos, los citados metabolitos, que acabaría en nuestro torrente sanguíneo y pueden inducir o favorecer el sueño. Entonces, ¿qué pasa?

Si nos cargamos en microbioma, nos podemos cargar el sueño, pero de una manera diferente, no porque no durmamos y no compramos horarios, sino porque alteramos su metabolismo y al alterar su metabolismo no liberan sustancias que nos provocarían sueño y todo se va a hacer la ma, como decimos en Agünia Valenciana. Entonces, las bacterias sintetizan estas sustancias a partir de lo que comemos y y depende de cuándo lo comemos, gracias a su propio metabolismo. Todo esto al final está relacionado. Entonces, como veis, el microbioma es una relación circular o bidireccional. Si nos cargamos el microbioma, el microbioma, el metabolismo y el microbioma altera nuestro sueño, si no dormimos, también nos cargamos el microbioma porque hacemos un desfase de ritmos zikadianos, y todo eso al final completa todo el círculo, ¿vale?

Y ya para terminar de forma muy resumida, ¿qué podemos hacer para mejorar nuestro microbioma como medidas de protección? Pues, cambiar la alimentación, sobre todo en el tema de ultraprocesados, evitarlos todo lo posible y si puede ser para siempre, pues mucho mejor. Reducir cualquier tipo de de procesado a cambio de aumentar alimentos fermentados, consumir grasas de buena calidad, cocinar los alimentos de forma saludable, evitar el estrés y evitar tóxicos como tabaco, alcohol y sedentarismo. El sedentarismo no sería un tóxico que consumamos, sino que nos lo hacemos al organismo humano. Al final es llevar una vida activa y un estilo de vida saludable, como hemos hablado en muchas ocasiones.

Te hemos un poco más dedicado íntegramente a estos factores de estilo de vida, en este caso, lo relacioné con el tema de la pérdida de peso, pero al final es para estar sano y sin más, o sea, todo lo que sabemos que es sano, todo eso ayudaría a que a que el microbioma esté bien cuidado. Respeto a la alimentación, ya lo hemos dicho antes, frutas, verduras, frutos secos, semillas, cereales integrales, sobre todo alimentos que sean ricos en fibra soluble e insoluble, porque las dos nos harían falta, y que sean ricos alimentos ricos en pre y probióticos. Todo esto, al final, lo que hace es ayudar a que nuestro organismo esté sano y que nuestro microbioma responda como toca. Y y cerramos el círculo para que el microbioma nos ayude a estar saludables, si lo mandándole saludable a él o a ellos, porque son muchísimos millones de microorganismos. Y nada, esto es todo lo que os quería contar por hoy, me he alargado un poquito más de la cuenta, pero espero que haya sido de interés.

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